De vuelta a mis raíces – Puebla, Mex. Mayo 2019

Aunque es extraño, me atengo al plan de no tener un plan. Esta vez, no tengo ganas de ver todos los nuevos lugares de la ciudad ni de hacer un tour por el país. De cualquier forma sería triste hacerlo sola. Sólo quiero estar aquí, como antes. Sólo estar…

Actualmente, tengo muchas ganas de compartir mi experiencia fuera del México. Aproveché la oportunidad de hacerlo en la universidad en la que estudié. Los futuros ingenieros sueñan con trabajar en el extranjero, pero no muchos se dan cuenta de que no están lejos de ser enviados a la sede de la empresa para la que empiezan a trabajar. La preparación de la conferencia que me invitaron a dar fue muy divertida. Pude combinar mis propios ejemplos con varias diferencias culturales descritas en la literatura. Llenó mis días trayéndome de vuelta en el tiempo y haciéndome reflexionar sobre lo que hice en Alemania para pertenecer.

La idea era llegar a la universidad exactamente de la misma manera en que lo hacía cuando era estudiante, por medio del transporte público. Como el viaje se hizo eterno, me alegré de haber salido muy a tiempo. El recorrido me dio oportunidad de escuchar todos mis pensamientos mientras observaba la ciudad a través del parabrisas.

La famosa “ruta 72” hacia “Wonderland” como llamábamos en broma a la Colonia “Maravillas” ha crecido y cambiado de manera que pude hacer un recorrido por las partes más antiguas del centro de la ciudad. Después de eso, te lleva a lo largo de la “Calzada Zaragoza” pasando el monumento a la batalla ganada contra los franceses el 5 de mayo. Pude ver que hay un nuevo teleférico, un centro comercial… ¡Qué bonito! Un poco estresante, mientras intentaba llegar a tiempo a algún sitio. La ciudad es ya de un tamaño demasiado grande para mí. Casi ha doblado su población en los últimos años y se puede sentir en la forma en que el tráfico ha cambiado. Antes recuerdo haber tardado una hora en ir de A a B dentro de la ciudad. Ahora, seguía llegando tarde si no consideraba dos horas para llegar. Me sorprenden los nuevos edificios de la ruta y la Calzada Zaragoza. Caigo en la cuenta de que cuando yo recorría la calzada para ir a la universidad, todavía se podía ver a lo lejos lo verde de la vegetación. Eso le puede pasar a cualquiera después de descubrir la naturaleza con los ojos de una niña de ciudad. Hace tiempo que no veo una perspectiva lejana. Lo extraño.

Leer sería imposible con los acelerones y enfrenones durante el recorrido y la escancalosa “cumbia” con la que el chofer pretende entretenernos… En las calles de esta ciudad, ya ni siquiera se puede hacer una llamada telefónica. Antes de tomar el autobús lo intenté, pero los vendedores de fruta y gas que pasaban anunciándose con una divertida pero ruidosa melodía nunca me dejaron. Ahora entiendo el uso intensivo de los mensajes escritos. Aún así, ¡utiliza ambas manos para agarrarte por seguridad!

Hace mucho calor para caminar en esta época del año y extraño el verde y la sombra que dan los árboles. Afortunadamente, todavía quedan algunos en el campo de la universidad. No tengo oportunidad de moverme sin un sombrero. Noto que nadie lleva uno y casi nadie lleva agua. Me siento como un turista mientras busco el punto de encuentro y descubro que la entrada principal ha sido remodelada y que se han construido nuevos edificios.

Llegué a tiempo y sentí en ese nuevo auditorio el hambre de escuchar y aprender. Disfruté respondiendo a las preguntas de los estudiantes en inglés y en alemán. Me sentí orgullosa de haber estudiado allí, de estar de vuelta y de ver el desarrollo positivo de la personalidad y de las habilidades de los actuales estudiantes. Me preguntaron si realmente tendrían la oportunidad de posicionarse en el extranjero, sin saber que en la actualidad, las empresas y los empresarios que han tenido la experiencia de trabajar con nuestros graduados, esperan emplear a más de ellos. Algunos de emprendedores vienen de la misma universidad.

La satisfacción me provoca hambre, así que busqué mi típico desayuno en los llamados “Vipsitos”, las pequeños puestecitos tiendas fuera de la universidad: “tortas de tamal”, una masa de maíz rellena, de dulce o también salado, cubierta con hojas de maíz. Desafortunadamente, un poco tarde a esta hora del día, así que no tengo inconveniente en probar los recomendados “tacos de canasta”.

No queda mucho tiempo para disfrutarlos aún más. Estoy lista para dar el siguiente largo paseo a visitar a mi amiga de la infancia y hacer una actualización mutua de los últimos años. La mejor manera de celebrar este acontecimiento.


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